El Mudéjar Sevillano

 

El Mudéjar en Sevilla  es un tema muy amplio y complejo, con muchos matices. Al disponer de sólo una hora, enfoqué la charla en la evolución del estilo mudéjar en las Iglesias y palacios sevillanos desde el siglo XIII hasta el siglo XX. 

El Mudéjar que tiene su origen en el momento de la conquista cristiana de la ciudad en 1248, aplicándose el nombre arquitectónico de las personas, los mudéjares, musulmanes andalusíes que decidieron quedarse en tierras cristianas. 

La Sevilla almohade estaba plagada de mezquitas de diversos tamaños, la mayoría de las cuales fueron convertidas en Iglesias de estilo mudéjar, aprovechando restos y cimientos de estas mezquitas de barrio. La única iglesia del siglo XIII levantada de nueva planta en estilo gótico-mudéjar es la de Santa Ana en Triana

Las portadas e interiores de estas iglesias tienen ciertas características en común, como son la portada y el ábside con contrafuertes en piedra, mientras que el resto del edificio se levantó en ladrillo. El interior solía estar compuesto de tres naves con cubierta de madera realizada a par y nudillo para la nave central y de colgadizo en las laterales. En el presbiterio, al ser el lugar más sagrado, se instaló el estilo gótico, que  en un inicio intentó instalarse en la arquitectura, de ahí que este espacio estuviera cubierto con bóveda de crucería en piedra. 

Después del terremoto de 1356  y bajo el reinado de Pedro I de Castilla, casi todas estas iglesias que habían sido mezquitas quedaron en muy mal estado y fueron restauradas o reconstruidas. En aquel momento imperaba el estilo mudéjar en Castilla, el propio rey se estaba construyendo su palacio en ese estilo, mientras que el gótico fue perdiendo poder en la arquitectura durante ese siglo. 

Se nota una evolución en las portadas de las iglesias, incluyendo en la decoración paños de sebka, herencia almohade, tal como se puede ver en las portadas de la Iglesia de San Esteban y San Marcos. Se emplea el arco de herradura y se construyen capillas funerarias añadidas a las iglesias, donde los nobles fueron enterrados. Estas capillas funerarias seguían los cánones de las qubbas andalusíes, con decoración en yesería, con inscripciones en árabe y alicatados. 

En cuanto a los palacios me centré en el siglo XVI, cuando estos nobles construyeron sus grandes palacios, reagrupando casas tanto de la judería como de la medina. Emulando el palacio de don Pedro. Casa Pilatos, es el mejor ejemplo de una magnífica obra de arte mudéjar en cerámica, yesería y artesonado. Similares palacios son Casa Salinas o Casa de los Pinelo.

A lo largo de los siglos XVII y XVIII el estilo mudéjar siguió imperando, en Iglesias como San Roque, donde vemos una portada barroca, y su torre solitaria situada al norte, tal como lo hacían las mezquitas. Ya en los siglos XIX y XX se impone el neomudéjar, abundante en Sevilla, en parte gracias a la Exposición Íberoamericana de 1929, pero también a edificios como los de la Buhayra, en cuyos cimientos se encuentra una antigua almunia taifa y luego almohade. 

Es importante señalar que, a pesar de los siglos transcurridos, de las prohibiciones, deportaciones, expulsiones y demás medidas para erradicar “lo andalusí”, el estilo sigue vivo en esta ciudad, en cada calle o plaza, si uno se fija un poco podrá descubrirlo.