Granada no sólo es la Alhambra…

wp-1486487992526.jpgwp-1487355032990.jpgCuando se visita Granada con la intención de visitar la Alhambra, alguien  se podría hacer la pregunta de: ¿cómo sería Granada sin la Alhambra?  Evidentemente no sería la misma Granada que hoy conocemos. Por supuesto, la pérdida patrimonial, artística y cultural sería inmensa: ni palacios ni jardines , pero tampoco cuentos, poemas, cuadros o música inspirados en su belleza.

Granada esconde en sus calles tesoros que van mucho más allá de la mítica y bella ciudad palatina nazarí. Sus barrios y su arquitectura son una muestra viva del paso del tiempo y de la convivencia de culturas que aquí se dio hace siglos y aún hoy sigue sucediendo. Lugares como el barrio del Albaicín, con sus casas moriscas, sus cármenes o sus aljibes; el Sacromonte con sus cuevas o su centro histórico son tan imprescindibles en una visita a Granada como la misma Alhambra. Y es que la historia de esta ciudad se remonta al siglo VII a. C. y eso se vive y se nota en su arquitectura y en sus calles.

Evidentemente la Alhambra por si sola es un lugar, realmente es más  que un monumento, que es la admiración de todo aquel que la visita; pero también parece cierto, que cuando se visita  la Alhambra se está siempre buscando un resquicio en alguno de sus muros, una ventana, una apertura,  donde poder vislumbrar la colina de enfrente,  es como si el barrio que hay enfrente “El Albaicín”, nos atrajera  de una forma especial;  y lo contrario, cuando se está deambulando por  el Albaicín, uno se queda admirado cuando tras un recodo, de forma imprevista, nos encontramos enfrente de nosotros el esplendor de la ciudad nazarí. Esto a mi me indica que la magia que encierran ambos lugares se realimentan uno a de otro, y que de haber faltado uno de ellos el otro nunca hubiera sido lo que hoy es. Es como si se intuyera que lo uno no pudiera  existir sin lo otro.

Lo anterior es una realidad incuestionable, pero también es cierto, y esto es lo que pretende esta charla, comprobar que Granada, no sólo es la Alhambra. Y es que en Granada hay vida más allá de la Alhambra.

La colina que hay enfrente de la Alhambra, el Albaicín, es el hábitat más importante de lo que queda del antiguo  “al-bayyāzĭn” arrabal musulmán, donde aun se pueden ver lo que queda de antiguas Casas Nazaríes, construidas por los habitantes de la Granada Nazarí, o las Casa Moriscas construidas,  sobre antiguas casas nazaríes, por los musulmanes que se quedaron en Granada aceptando el cristianismo y de los  Cármenes, que aunque construcciones cristianas, levantadas  a partir del siglo XVII, aunque con reminiscencias árabe, como veremos.  

A pesar de  que el Albaicín no se parece en casi nada al que existió antes de la expulsión de los moriscos, hoy en día aun es posible deleitarse, y esto es lo que pretende esta charla, de su antigua esencia al pasear por sus laberínticas calles, visitar las casas nazaríes que aun existen, o  deambular por algunos de los palacetes moriscos o mudéjares que aunque algo cambiados, aun conservan parte de lo que un día fueron, y deleitarse  con esos espacios que tras una alta tapia encierran un jardín frondoso y a veces una huerta: el Carmen Granadino, que aunque sean construcciones que tienen su origen en el siglo XVII mantienen el sabor de las antiguas almunias según son descritas por los textos árabes.  

José María Calleja Maestre