LA ALCAZABA Y LA CIUDAD ANDALUSÍ DE ALMERÍA

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Tanto el origen como la historia de Almería han estado determinados por su vinculación al mar.

Tras la ocupación islámica una de las primeras medidas del Califato Omeya de Damasco será la colonización del extremo oriental de al-Andalus para garantizar la defensa del litoral. Con este propósito se fundan nuevos núcleos urbanos, Bayyana, la actual Pechina, fue uno de los primeros. Esta localidad del valle del Andarax es fundamental en el desarrollo del solar de Almería.

La futura Almería recibirá una torre de vigilancia y un bastión amurallado, adoptando desde este momento el nombre de Mariyyat al-Bayyana (la Atalaya de Almería).

Mediado el siglo X, Mariyyat al-Bayyana (la Atalaya de Almería) acentuaba su crecimiento impulsado por la construcción de barcos y la producción de tejidos que eran exportados a lugares tan exóticos como el Yemen,EgiptoolaMeca.

La participación de la flota omeya en expediciones de saqueo y su apoyo  en las rebeliones contra el poder de sus enemigos los fatimíes generaron una creciente tensión entre ambos califatos que desembocó en un ataque militar sobre Mariyyat al-Bayyana el martes 3 de julio del año 955.

Los navíos enviados por el Califa Fatimí, desembarcaron en el enclave, incendiando los barcos de la flota califal de al-Ándalus amarrada en la dársena; completandoelquebrantoconelsaqueoydestruccióndelcaserío.

Este trágico acto provocó una respuesta inmediata de Abd al-Rahman III, reorganizando y fortaleciendo sus principales bases navales en todo el litoral del Califato, mediante la ratificación del papel  estratégico de Mariyyat al-Bayyana como sede central de la flota califal de al-Ándalus. Para ello adoptará como primera medida la transformación del enclave en una plaza fuerte, es decir,  una  AL-MADINA, una ciudad  autónoma y fortificada. Este hecho resolvió la independencia administrativa con Bayyana, conociéndose el nuevo núcleo urbano desde entonces como Madinat al-Mariyya

La nueva Alcazaba se ubicó sobre un cerro a retaguardia de la medina. Esta instalación militar, además de ofrecer un albacar de refugio a la población en caso de asedio enemigo, erigió un alcázar como sede del gobierno local y acuartelamiento militar. Asimismo se dio comienzo a la edificación de una muralla perimetral de defensa de toda la medina.

La descomposición del Califato dará paso a la segregación territorial de al-Ándalus en pequeños estados independientes llamados Tā’ifa.

Madinat al-Mariyya no es ajena a esta revolución, proclamando en el 1011 al sublevado Aflah como  su primer rey.

El primer reinado fue efímero, ya que en julio de 1014 el eslavo Jayrán se hará con el poder. Durante sus catorce años de gobierno “consolidó el dominio de Almería” Comienza así un periodo de estabilidad y crecimiento económico en el que los reyes de Almería vuelcan la mirada hacia su pueblo atendiendo a sus necesidades básicas: espirituales, defensivas y de infraestructura, equipando la ciudad para ser capital de la Taifa. El proyecto más importante de Jayrán al-Amiri y su sucesor Zuhayr será la promoción de la segunda fase de fortificación de la ciudad,  dotando de cercas al arrabal de al-Hawd, del Aljibe o la Hondonada, y al barrio de al-Musalla, del Oratorio, que habían crecido extramuros gracias al auge demográfico.

A finales  del  siglo XI la debilidad  de  las  taifas  frente  al empuje fronterizo de los estados cristianos será aprovechada por los almorávides africanos para ocupar al-Ándalus e imponer un nuevo orden. La mayor bonanza económica de al-Mariyya coincidirá con esta etapa de gobierno, marcada por un ambicioso programa naval y comercial entre las dos orillas, aunque esta actividad, fruto de un estricto control militar del mediterráneo, a la postre se tornará en su principal amenaza, debido a los recelos que despertaba en tierras cristianas.

Mario José Mañas López, 1 de junio de 2017