Medina Sidonia y Arcos de la frontera

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La organización del Estado andalusí

Entre 714 y 756 Al-Ándalus fue un Emirato dependiente de Damasco, gobernado por un valí y sumido en tensiones. La estabilidad comenzó con la llegada de Abd al-Rahman I, de la dinastía Omeya, que convirtió la Península en un Emirato independiente. Abd al-Rahman III declaró la independencia religiosa y proclamó el Califato de Córdoba, periodo de máximo esplendor andalusí.

En los inicios del siglo XI la aristocracia, el ejército, y las ciudades empezaron a actuar de una forma disgregadora. El Califato fue lentamente descomponiéndose y desapareció hacia 1031, dividido en más de veinticinco reinos de taifas. A finales del siglo XIII sobrevivió solamente el Reino de Granada hasta la presencia islámica en 1492.

Las Coras de Medina Sidonia y Arcos de la Frontera

La Cora era una de las demarcaciones territoriales en que estaba dividida al-Ándalus, la antigua península ibérica islámica, durante el emirato y el califato de Córdoba.

Coexistía con otra demarcación territorial denominada Marca, que se superponía a las Coras en las zonas fronterizas con los reinos cristianos. Ambas constituían la organización territorial andalusí.

Cora de Medina Sidonia

En la Hispania visigoda fue capital de provincia de la cora musulmana denominada Cora de Sidonia.

La Cora de Saduna, o Sidonia, también conocida como de Jerez, en la actual provincia de Cádiz, comprendía el litoral atlántico, entre el Guadalquivir y el río Barbate, llegando por el interior hasta la campiña y la sierra de Grazalema.  Su capital era, en una primera época, Medina-Sidonia y después, tras la ruina de esta por los normandos, la desaparecida ciudad de Qalsana. Se trataba de una cora poderosa, con el valle del Guadalete como eje económico y agrícola y una importante actividad pesquera y de salazones.

En el siglo XI pasa a depender del efímero reino de taifas de Arcos, y más tarde, del de Sevilla. Hacia el 1083 se ve incluso amenazada por Alfonso VI, cuyas acciones motivarían el desembarco de los almorávides en la Península poco después.

Alfonso X el Sabio conquistó la ciudad el 22 de septiembre de 1264, pasando a ocupar la línea fronteriza contra el Reino nazarí de Granada, motivo por el cual aparece en algún documento medieval con la denominación “de la Frontera”.

En pleno siglo XV, por último, fue cedida por Juan II al linaje de los Guzmán, condes de Niebla y, en 1440 entra a formar parte del Señorío de los Duques de Medina-Sidonia, uno de los títulos más poderosos de la nobleza española

¿Que ver en MEDINA SIDONIA?

Coronando el Cerro del Castillo (a 300 m. de altitud), Medina conserva intacto todo el sabor medieval. Declarada Conjunto Histórico y Premio al Embellecimiento de los Pueblos Andaluces, tan rico pasado ha dejado en la localidad numerosos testimonios artísticos. La Ermita de los Santos Mártires es el ejemplo de arte visigodo más antiguo de Andalucía. De la época medieval son las ruinas del castillo, edificado sobre el antiguo alcázar musulmán y el Castillo de Torrestrella, (ambos de los ss. XII-XIV). De los numerosos arcos medievales, algunos musulmanes y anteriores a la conquista, destacan el Arco de la Pastora (s. X), del Sol (ss. X-XIII) y el Arco de Belén (ss. XII-XV). Las muestras de su arquitectura religiosa son innumerables, destacando la Iglesia Parroquial de Santa María la Mayor Coronada, un magnífico ejemplo de los estilos gótico y plateresco. Otros templos que no pueden dejarse de visitar son los de la Victoria, San Juan de Dios y Santiago. Si entre los conventos destacan el de San Cristóbal, Jesús, María y José y el Monasterio Carmelita del Cuervo (situado en el interior del Parque Natural de los Alcornocales), en cuanto a los edificios civiles sobresale el  Ayuntamiento manierista del s.XVII, las Caballerizas del Duque, la Casa de los Enrile (s. XVIII) y el Mercado de Abastos del s. XIX.

Cora de Arcos de la Frontera

En época andalusí, Arkus aparece con plena identidad, como importante fortaleza vinculada a los principales sucesos políticos de la cora de Siduna, o provincia de Sidonia, en la que estaba encuadrada y a la que llegó a servir de cabecera en algún momento.

Al disgregarse el Califato en el siglo XI, Arkus se erigió en corte del reino de taifas de los Banu Jizrun, bereberes marroquíes del tronco zanata.  Su emir Muhammad Ibn Jizrun «estableció en ella su soberanía, consolidando sus defensas e incrementándola en riquezas. En este período el recinto de la villa se amuralló y de esta época provienen el trazado de sus calles, el alcázar militar, la muralla, los molinos, etc. aunque en el año 1068 el rey de Sevilla al-Mutadid se apoderó de la ciudad y la incorporó a su reino.

¿Que ver en Arcos?

Asentada sobre una espectacular peña cortada, Arcos de la Frontera es una pintoresca villa gaditana plagada de rincones que rememoran su herencia árabe. Su casco antiguo está declarado Bien de Interés Cultural. Torres, iglesias y espléndidos miradores con vistas al río Guadalete son sólo algunos de los innumerables atractivos que ofrece esta localidad, inmersa en plena ruta de los Pueblos Blancos. Pero Arcos es también un lugar donde las tradiciones se conservan con fidelidad, como puede apreciarse en sus fiestas, como la Semana Santa, o su gastronomía, donde el cerdo ibérico y los productos de la huerta son protagonistas.

A través de estrechísimas y empinadas calles y bajo antiguos arcos, el visitante se aproxima a su casco antiguo, donde se localiza la plaza del Cabildo. Este espacio concentra algunos de los edificios más notables de la ciudad, como el Ayuntamiento y el Castillo Ducal, fortaleza musulmana reconstruida en el siglo XV. Frente a ellos se alza el Parador de Turismo, ubicado en la antigua Casa del Corregidor. Antes de abandonar la plaza, el visitante podrá acceder a uno de los numerosos miradores de la localidad, que ofrecen una impresionante panorámica de los alrededores.

Merece especial atención la Basílica de Santa María de la Asunción (siglos XIII-XIV), templo con fachada gótico plateresca y torre neoclásica. Tanto el edificio como el bello órgano que cobija en su interior se encuentran declarados monumento Histórico-Artístico. Otras iglesias destacadas son la de San Pedro, con fachada y torre de estilo barroco, y la de San Miguel, edificio utilizado en la actualidad como sala de conferencias y exposiciones.

Y a lo largo de todo el recorrido, el casco histórico mostrará al visitante la belleza de la arquitectura tradicional regional, con sencillas casas de muros encalados que abren sus puertas para exhibir sus floridos patios interiores. Durante el recorrido, aparecerán también algunas casas solariegas, como el palacio del Conde del Águila (s. XV), auténtica joya que fusiona las tradiciones tardogótica y mudéjar.