Visita Cultural a Niebla y Villalba del Alcor.

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Seis de febrero de 2016. Visita cultural de la Asociación de Amigos del Legado Andalusí a Niebla y Villalba del Alcor (Huelva).

La mañana del sábado 6 de febrero de 2016, que en un principio amenazaba lluvia, acabó convirtiéndose en nuestra aliada hasta parecernos resplandeciente a los veinte excursionistas que subimos al autobús habitual que nos lleva a los lugares elegidos, sean próximos o alejados.
No por liviana en distancia tenía por qué ser menos sustantiva nuestra excursión, si a unos 70 Km de Sevilla nos encontraríamos con interesantes vestigios de la cultura andalusí que a fin de cuentas su búsqueda es la razón de existir de nuestra asociación, máxime cuando en este caso, como suelo ocurrir por las tierras nuestras, el propio camino está plagado de señales que al buen observador le hablan.
Por el camino que fue el de Sevilla al Algarve Portugués (al-Garb), ahora irremediablemente autopista Sevilla-Huelva A-49, iniciamos nuestro recorrido. Dejando atrás Sanlúcar la Mayor, bajamos el escarpe occidental del Aljarafe (al-Xaraf). Al poco, por la derecha, la vegetación delataba la presencia de un río, el Guadiamar (Wadi al-Ahmar), mientras lo cruzamos pudimos observar que, aunque estrecho, iba bien servido de agua que corría entre los cañaverales. Poco después salíamos de la provincia de Sevilla para entrar en tierras de Huelva, en seguida alcanzamos el término de Chucena donde en medio de una llanura se evidencia un área de servicio que la soledad rodea, momento adecuado para disfrutar de un buen desayuno, estirar las piernas y tener algo de conversación.
Pronto llegamos al cruce de Niebla “La Roja” (Lebla al-Hambra). Aquí dejamos la autopista para entrar en otra época a través de un puente romano bajo el que discurren las aguas rojas del río Tinto impregnadas del mineral de hierro de las tierras que atraviesa. Quedan restos de algunos molinos árabes en la ribera del cauce del río; claramente, por nuestra derecha, podemos ver un cercano azud con su ruido característico de suave cascada derivando el agua hacia uno de esos molinos.
Nos sentimos ya de otra época cuando unos metros más adelante empezamos a ver los primeros lienzos rojos de la muralla musulmana más importante de España con sus 2.000 metros de recorrido, erigidos en la transición almorávide-almohade. Inevitablemente su presencia nos recuerda muchas de las grandes murallas que conocemos del Magreb, sobre todo las de Rabat. Al salir del acondicionado aire de nuestro autobús nos preguntamos si el aire que respiramos frente a estas murallas no era aire africano y con esa sensación entramos por una de sus puertas, la del Socorro, la misma por donde entró Alfonso X el Sabio para tomar la ciudad árabe harta ya de asedio.
A partir de aquí nuestro recorrido estuvo acompañado por las explicaciones de un miembro de la Oficina de Turismo de la ciudad de Niebla. Intramuros pudimos ver la joya andalusí de la ciudad, la Mezquita almohade y mudéjar, iglesia de Santa María de la Granada, que conserva los muros exteriores de la mezquita, con la presencia efectiva del mihrab en el llamado muro de la al-quibla, el alminar y lo que queda de lo que fue su precioso patio de abluciones que unos naranjos cargados de fruta adornan.
Otra vez en marcha, saliendo de la “Ciudad Roja”, nos adentramos en la campiña del río Tinto hasta empezar a pronunciarse la subida de unos alcores. La parte más alta de uno de ellos la preside un pueblo al que nos dirigimos con gran afán, Villalba del Alcor, atalaya desde la que se divisa toda la campiña de Niebla y la vista alcanza hasta Sanlúcar la Mayor en días de limpia claridad. Pero a esas horas de nuestra excursión se imponía un receso, había llegado la hora de comer. Dimos cuenta de una exquisita comida de pueblo bien hecha en el restaurante “Taberna Picano” ¡¡Qué plato aquel de habas con chocos!! Cómo lo hubiese ensalzado Sancho Panza.
Habíamos entrado expectantes en Villalba del Alcor con la clara intención de conocer y apreciar la singular iglesia de San Bartolomé, el interés que nos suscitaba no dejó paso a la modorra que una buena comida implica. De manera que nuestra voluntad se volcó en intentar entender el valor de aquel monumento entre castillo e iglesia y en parte mezquita, exhaustivamente explicado por nuestro exquisito acompañante José Alfonso Moreno, representante de la asociación cultural “APACULVIAL” (Asociación del Patrimonio Cultural de Villalba del Alcor) al que le estamos enormemente agradecidos por el interés con que nos acogió. Aquí en este, puedo decir, impresionante monumento poníamos fin a nuestro fructífero día de excursión.
Rosa López Almansa